“Cambia la música porfa…” Así pasa. Ni 5 segundos de algo que no les guste y empiezan con los alegatos: “Sácale el shuffle poh, ¿no veí que sale cualquier cosa?”
Es la idea ¿no? O sea, casi 5.000 canciones en el iPod, y quieren escuchar siempre lo mismo, les altera la idea del cambio. Y es solo música. Que onda todos. Igual me río.
Vengo llegando de las vacaciones, y gracias a toda esa música junta, me di cuenta que es lo que soy, tratándose de escuchar música eso si: un Shuffle. Eso. Un aleatorio. Y me encanta. La sorpresa, el hecho de poder tener en la mano esos 15 días seguidos de música y no saber que es lo próximo que me toca escuchar. Viajar por el tiempo, pasando de los sesenteros Beatles hasta los actuales Coldplay, o pasearme entre los estilos; de la suave música de Café del Mar pasar sorpresivamente a los escalofriantes chillidos de Dimebag Darrel y su guitarra en Pantera.
De a poco quizás llego a conocer virtualmente el mundo, volando por Europa con U2, Oasis, Swayzak o Camile, por Asia con Budha Bar, por Concepción con Los Tres, por toda la Cordillera con Illapu, Quilapayún, Los Jaivas, o hasta por la galaxia con Jean-Michel Jarre.
Me aburrí simplemente de quedarme pegado en un CD. Ahora me puedo pegar en todos al mismo tiempo, solo tengo que esperar a que termine una canción, y empieza la otra, completamente distinta. Ahí esta lo bueno, en la variedad.
Ya me acostumbré, ahora no puedo ni siquiera ir a comprar sin mi música. La llevo a todas partes, la micro, el metro, el bus, el auto. Ya sean 15 minutos o 10 horas seguidas de viaje, con los audífonos pasan volando. Antes de dormirme, un poco de música.
No falta el idiota que critica: “Mira el idiota antisocial, parece estúpido con esos aparatos. A donde va a llegar el mundo”. No tienen idea. Se quedaron pegados escuchando el mismo disco roñoso en la vitrola. No cambiaron. Espero no ponerme así, no dejar de escuchar música nunca, no dejar de soñar con ella, de crearla en mi mente, mezclarla, sentirla y verla, a veces hasta a palparla. Ejecutarla.
Sin embargo,la música aleatoria nunca llega a ser tan impredecible como uno mismo, como tu vida. En esto de la música siempre te mueves dentro de tus propios gustos, tus límites. Ahí es donde mandas tú. Finalmente siempre estás eligiendo que escuchar, y mientras más variedad tengas disponible, más agradable y largo será tu viaje. La curiosidad me ha obligado a buscar más y más música, a preguntar, para nunca parar de escuchar.
Si te diste la lata de leer toda esta lesera, entonces postea algo, y dime que me recomiendas, porque créeme, lo voy a escuchar.